
Comunidad y lectura
ANTES COSTABA UN DÓLAR
#129 - Yo quiero correr ahí
En 1970, apuntarte al Maratón de Nueva York costaba un dólar. Salieron 127 personas y terminaron 55. Todo el recorrido se hacía dando vueltas por Central Park; lo de cruzar los cinco distritos no llegó hasta 1976.
Ha cambiado un poquito la cosa, sobre todo cuando miras lo que cuesta ahora el dorsal.
Pero hay una historia de aquellos primeros años que quiero compartir por aquí.
En 1972, seis mujeres se sentaron en la línea de salida para protestar porque no les permitían empezar junto a los hombres: tenían que hacerlo diez minutos antes. Así que, cuando sonó su pistoletazo, se quedaron allí con sus carteles. Esperaron a la salida masculina, se levantaron y empezaron a correr con ellos.
Han pasado más de cincuenta años y me apetecía recordar esta historia antes de hablar de las mujeres que ayer corrieron por Nueva York. Hoy estamos pendientes de quién gana, de los tiempos y de cómo le ha ido a cada una. Pero para llegar hasta aquí, otras tuvieron que plantarse. O, en este caso, sentarse.

Y ahora sí, vamos con la carrera de ayer, porque menudo final.
La estuve siguiendo por streaming. Durante buena parte de la prueba hubo un grupo de mujeres con opciones. En el kilómetro 35 todavía quedaban peleando y, poco antes del 40, Sheila Chepkirui y Hellen Obiri empezaron a abrir hueco.
La verdad es que todo apuntaba a un duelo entre ellas. Chepkirui buscaba repetir su victoria de 2024 y Obiri llegaba como ganadora de 2025. Pero por detrás venía Jess McClain, que en la última milla empezó a recortar distancia.
Y ahí había que estar pendiente de dos cosas a la vez: de quién ganaba y de si McClain llegaba a alcanzar a alguna de las dos. Chepkirui consiguió despegarse de Obiri y se llevó la victoria. Y McClain siguió acercándose hasta adelantar a Obiri justo antes de cruzar la meta y quedarse con la segunda posición. Fue un momento impactante en la retransmisión, porque estaban enfocando a la ganadora y apenas se veía otra cosa.
En resumen: primer puesto para Sheila Chepkirui, segundo para Jess McClain y tercero para Hellen Obiri. Solo siete segundos entre las tres primeras después de correr 42,195 kilómetros. ¡Qué locura!
Y yo, desde la pantalla, diciendo “venga, venga”, como si pudieran oírme. Muy útil mi aportación, la verdad.
Mientras escribo esto, todavía no están disponibles los datos oficiales de participación femenina de esta edición, pero las primeras crónicas apuntan a que las mujeres fueron casi la mitad de las aproximadamente 60.000 personas que tomaron la salida.
He tenido la suerte de correr maratones como Tokio y Berlín, pero Nueva York sigue siendo la carrera que más me gustaría hacer del mundo.
Veo el puente de salida, las calles llenas de gente animando, la llegada a Central Park… y por un momento se me olvida todo lo que supone preparar un maratón. Las tiradas largas, los madrugones, ese momento en el que estás cansada y te preguntas quién te mandaría apuntarte.
Pues yo. Me mandaría yo otra vez, encantada.
De momento toca verlo por streaming y alegrarme por quienes están allí mientras me dan un poquillo de envidia al ver su experiencia. Pero si alguna vez me veis con un dorsal en esa salida, recordad que llevo tiempo dando la chapa con esto.
¿A ti no te pasa que ves a estas mujeres correr y te dan ganas de ponerte las zapatillas y salir a entrenar? Pero a tu ritmo, claro, no al que has visto en la retransmisión.
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SARA


