
Comunidad y lectura
NOS VEMOS EN CHICAGO
#119 - Del sofá a la línea de salida
¿A vosotras también os pasa que estáis viendo un maratón por la tele y os imagináis allí corriendo?
Yo veo las calles llenas de gente corriendo, las aceras hasta arriba de gente animando, escucho los ánimos y ya me estoy montando una película: me imagino allí con mi dorsal, corriendo, saludando a la gente, tomando mis geles de Fanté, sufriendo un poco en los últimos kilómetros, bebiendo agua, notando las piernas cansadas, llegando feliz a meta, recogiendo la medalla y haciéndome una foto para enviar a mi familia y amigas para decir que ya he llegado.
Suena bien, ¿verdad? Pues espero hacer realidad esa película el año que viene. Porque…
¡NOTICIA!
Si Dios quiere, como diría mi abuela, o si todo va bien, como diría yo, el año que viene estaré corriendo el maratón de Chicago.
Gracias a su política de embarazo he podido posponer mi dorsal tres años. Y aunque hasta ahora no estaba pensando demasiado en ello, ayer, siguiendo la carrera, me vine arriba imaginándome allí. Que una cosa es tener el dorsal pendiente y otra pensar: “El año que viene seré yo la que esté corriendo por esas calles”.
Pero bueno, para eso todavía queda un año y aún es demasiado pronto para turrar con esta carrera. Ya habrá tiempo de hablar sobre entrenamientos, organización, nutrición, zapatillas, sensaciones…no nos adelantemos.
Este año, la ganadora ha sido Hawi Feysa, que ha vuelto a ganar en Chicago con un tiempo de 2:13:33. Ha estado peleando con Sharon Lokedi hasta casi el final, pero en los últimos kilómetros ha conseguido irse y entrar con 34 segundos de ventaja. Brigid Kosgei ha sido tercera y las tres han bajado de 2 horas y 15 minutos. Nunca había pasado en un mismo maratón.
¡Vaya nivel!

Foto: RUNNER´S WORLD
Si tú también quieres correr el año que viene por allí… ¡El sorteo ya está abierto! Os deseo mucha suerte a todas las personas que os apuntéis desde el enlace que voy a dejar aquí, pero si no os importa, vamos a manifestar entre todos que también le toque uno a Alejandro y que así me pueda acompañar a correr por allí, como hicimos en Tokio y en Berlín.
PD: Por supuesto, aún no he empezado a pensar ni siquiera en la maleta ni en lo que me llevaré a este viaje, pero estoy segura de que mis geles de Fanté irán conmigo.



