DATOS QUE NO ERAN PARA NOSOTRAS
#094 - La mujer y la ciencia que el deporte necesita
Hace unos días leí una noticia esperanzadora:
La brecha de género en la práctica deportiva se reduce hasta mínimos históricos.
Y es verdad. Cada vez somos más mujeres corriendo, entrenando, compitiendo, apuntándonos a carreras “por probar”… y luego repitiendo. Los dorsales ya no son solo cosa de hombres.
Bien.
Pero hay una brecha que permanece invisible y que afecta directamente a cada una de esas deportistas: la brecha en la investigación científica deportiva. Porque durante muchos años, cuando la investigación deportiva hablaba del “cuerpo humano”, en realidad hablaba de un cuerpo muy concreto: masculino, estable, sin grandes cambios hormonales y, sobre todo, más fácil de estudiar.
El cuerpo de la mujer, con su ciclo, sus fases, sus cambios y su capacidad de adaptación, se consideró directamente un lío. Y ya se sabe: si algo complica el estudio, mejor no incluirlo.
Resultado: entrenamientos, recomendaciones pensados para cuerpos que no eran el nuestro. Y nosotras intentando encajar ahí, ajustando sensaciones, normalizando molestias y pensando que si algo no funcionaba… igual el problema éramos nosotras.
Spoiler: no lo éramos.
Recuerdo que hace años, en la boda de mi amiga Virginia, estuve hablando con su marido, que es entrenador, y por supuesto, hablamos de cosas relacionadas con correr, pero me dijo algo que se me quedó grabado.
Que a él le gustaba más entrenar a chicas que a chicos.
Se lo dije medio en broma:
- ¿Ah, sí? ¿Y eso?
Me respondió muy serio:
- Porque los chicos son sota, caballo y rey. Les dices lo que hay que hacer y casi siempre reaccionan igual. Las chicas no.
Lo dijo como algo bueno. Porque entrenar a mujeres le obligaba a pensar más, a observar más, a ajustar. A entender que no todos los días el cuerpo responde igual y que eso no es un fallo, es información.
Hoy la presencia femenina en el deporte es mayor que nunca. Pero si queremos que ese avance sea real y duradero, no basta con estar en la línea de salida.
Hace falta ciencia. Ciencia que nos tenga en cuenta. Que entienda que nuestras diferencias no son un problema, sino información valiosa.
El 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, y este año deberíamos pensarlo también desde el deporte. Porque no basta con que haya más deportistas. Necesitamos más científicas investigando cómo funcionan realmente los cuerpos femeninos en el ejercicio. Necesitamos fisiólogas, biomecánicas, nutricionistas, médicas deportivas que hagan las preguntas correctas.
Te dejo el enlace a la noticia, por si te apetece saber más.
EL AÑO PASADO
Hace un año, en la newsletter también escribí sobre este día tan importante.
La newsletter #058 fue dedicada a mujeres que han destacado tanto en los Juegos Olímpicos como en la ciencia. ¡Muy interesante!
MARATÓN DE NUEVA YORK
Y otro año más, os aviso por aquí que se ha abierto el sorteo para apuntarse e intentar conseguir dorsal para el maratón de Nueva York.
Es difícil, lo sé, pero no es imposible.
Además, si te apuntas desde esta newsletter, tienes un poquito más de suerte.
Tengo pruebas y cero dudas.
Tienes de plazo hasta el 25 de febrero.
Good luck!
RECOMENDACIONES SEMANALES
En este apartado te recomiendo series, artículos, podcast, libros o algo que me haya gustado por si te apetece verlo a ti:
📚 Libro: Las buenas personas, de Nir Baram. Este libro habla sobre cómo personas “normales” acaban colaborando con sistemas totalitarios y qué significa ser “bueno” cuando el mundo entero se desmorona. Los protagonistas son dos personajes en la Europa de finales de los años 30: un tipo que acaba trabajando para la máquina nazi y una mujer en la Rusia de Stalin que, para sobrevivir, se involucra con la policía política.
🎥 Serie: Los Bridgerton, en Netflix. Serie romántica de época ambientada en la alta sociedad londinense del siglo XIX. Cada temporada trata la vida amorosa de uno de los hermanos Bridgerton, entre bailes, cotilleos, escándalos y normas sociales súper estrictas. Además, hay una “bloguera” anónima de la época que va publicando los trapos sucios de la alta sociedad, así que cada romance tiene riesgo real de convertirse en salseo público.
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PD: ¿Cuál es el animal más puntual? El gallo, porque siempre da la hora.
SARA
