
Comunidad y lectura
AYER CONOCÍ A QUIEN ME INSPIRÓ A CORRER
#120 - IMPERIA MADRID WOMEN IN SPORTS AWARDS
Hoy es martes 13 de octubre y son las 23:30. Acabo de llegar a casa después de asistir a la primera edición de los IMPERIA MADRID WOMEN IN SPORTS AWARDS y necesito contaros lo que he vivido.
Un evento internacional que, de la mano del Ayuntamiento de Madrid, ha reunido a grandes referentes del deporte para reconocer el talento y el liderazgo de las mujeres en el deporte.
Después de varios días pensando qué ponerme (era mi primer evento con dress Code), he ido sola y con una pregunta en la cabeza: «¿Qué pinto yo aquí?».
Y es que, mientras esperaba con mi botellita de agua, por el photocall iban pasando mujeres como Amaya Valdemoro, Crys Dyaz, María Pérez, Fátima Diame, Ona Carbonell, Carmen Jordá, Gemma Mengual, Mireia Belmonte (guapísima, por cierto), Lydia Valentín, Arantxa Sánchez Vicario… Todas a unos metros de mí.
Pero también estaba una de las personas que, sin saberlo, más ha influido en mí: Cristina Mitre. Escucharla y leerla hablar de mujeres y running en su blog, en sus libros y en entrevistas fue lo que me animó a mí a empezar a correr.
Recuerdo leer Mujeres que corren y poner en práctica un montón de sus consejos. Emocionarme con las historias de sus carreras. Y pensar que, si mujeres como ella podían sumar kilómetros, a lo mejor yo también.
Así que, antes de que aquello empezara a llenarse, he tenido esta conversación conmigo misma:
—Tienes que ir a saludarla.
—No, no, no. No la molestes.
—Sara, tú ve y dile lo importante que ha sido para ti. Eso no puede sentarle mal, ¿no? ¿NO?
—Pero ¿no ves que está hablando con otra gente? Haz el favor de estarte quieta.
—Ya, pero si no lo hago, esta noche, cuando llegue a casa, me voy a arrepentir.
—Bueno, vale. Vas un momento, se lo dices y te vas.
Y eso he hecho. He puesto un pie delante del otro, concentrándome muchísimo en andar con paso firme y no caerme (llevaba tacones), y me he acercado con mi sonrisa tímida:
—Hola, Cristina. Perdona que te moleste, pero tenía que decirte que tú eres una de las culpables de que empezara a correr hace ya más de diez años.
—¿Ah, sí? ¡No me digas!
—Sí, sí. Así que gracias. Me alegro mucho de verte.
—Muchas gracias. ¿Trabajas en la organización?
SILENCIO INCÓMODO.
Sonrío y pienso: «Háblale de tu libro. Hazte un poco de promoción por una vez en la vida. Pero hazlo YA».
—No, me han invitado porque tengo un podcast que se llama Corre como una Chica, donde hablo con mujeres que corren.
—¡Anda, eso suena muy bien!
Y me da la mano.
—Me voy, no te entretengo más.
—No, no. Muchas gracias por decírmelo.
—Que vaya bien.
—Igualmente.
Me he alejado un poco para procesar lo que acababa de pasar. ¡Muy fuerte! Acababa de darle las gracias a una de las personas que me animaron a empezar a correr.
La gala también me ha dejado muchas cosas en las que pensar. Escuchar a las deportistas hablar de sus inicios, de la presión al competir, del apoyo familiar y social y de las diferencias que han vivido respecto al deporte masculino ha sido de lo más interesante de la noche.
Para mí, uno de los momentos más emotivos ha sido cuando Anne Igartiburu le ha entregado un premio a Cristina Mitre. Le ha dedicado unas palabras sobre su papel como referente del running en España, su trabajo como periodista y comunicadora y cómo está afrontando estos últimos meses tras su enfermedad.
También me han emocionado las palabras de Pilar Rubio, la presentadora de la gala, a Sandra Sánchez, que presentaba Karateka, un documental sobre su vida y las dificultades que ha tenido que superar. Me lo apunto para verlo.
Y, para terminar, me quedo con unas palabras de Ona Carbonell. Les diría a las niñas que sueñen en grande y que no tengan miedo al fracaso, porque también forma parte del camino. Que lo importante es levantarse y aprender a adaptarse a las circunstancias, a cada momento y a los rivales. Ha hablado de lo obsesivos que pueden llegar a ser los deportistas y de lo importante que es saber adaptarse.
Y lo ha resumido con esta frase:
«Los buenos se quejan y los excelentes se adaptan».
PD: -Hola, ¿me hace una mesilla de noche?
-Mejor se la hago de día que hay más luz
SARA


